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viernes, 19 de diciembre de 2008

Feliz Navidá!

Espero que los que hayan entrado por lo menos una sola vez a mi blog pasen una muy feliz navidad (los demás que revienten (viva el espíritu navideño carajo))
Como agradecimiento/castigo (depende del lector y la reciptividad del mismo) les dejo un nuevo cuento, no está bueno, no me gusta mucho, es corto, y simplón, pero con tanto trabajo no he escrito nada, me parece que mi blog a estas alturas debería llamarse "... y otras yerbas" es que no tengo tiempo de embolarme mucho. La semana que viene les subiré dos o tres cuentos que tengo escritos hace bastante.

Saludos. Felices Fiestas

Acá va...

Enlazala Zitarrosa


El tipo era tímido de verdad, los más giles de su grupo de amigos le decían GIL.

Y es que Antonio Zitarrosa no tenía mucho trato con los especímenes del sexo opuesto.

Algunas veces simplemente era por torpeza e inexperiencia, pero bueno, nadie nació sabiendo, pensaba para sí mismo. En otras ocasiones hay que reconocer que hizo méritos como para ganar algo, pero justo le tocaron las más arisquitas.

Y así fue como Antonio de a poco se fue aislando cada vez más, su bloqueo fue tan importante que llegó a no poder intercambiar palabras con mujer alguna.

Sus amigos angustiados por la situación que atravesaba, le dieron un ultimátum, o tomaba al toro por los cuernos y hacía algo al respecto, o ellos mismos dejarían de verlo.

Preocupado porque sus amigos eran muy importantes para él, comenzó a idear soluciones para su problema de relacionamiento

  • Se vistió de mujer y trató de convivir con ellas para entenderlas un poco más. Pero parece que Antonito vestido de mujer, más que mujer daba travesti baqueteado con sombra de barba de 3 días, con resaca, un domingo a las 10 de la mañana viajando en el 142 (rojo) viniendo de la Aduana. Por ello las mujeres no se le acercaban mucho. PLAN DESCARTADO

  • Se encerró en su casa y miró sin meter una pausa la siguiente lista de novelas (completas)

    • Cristal

    • Una voz en el teléfono

    • La extraña dama

    • Marimar

    • Maria la del barrio

Esto causó que su dicción cambiara notoriamente, tenía un acento que resultaba de la mezcla de Carlos Mata, Pocho la pantera y Cantinflas. Además eso de andar llamando a las personas como si estuviera expidiendo cédulas de identidad no era muy atractivo. Recuerdo que me llamaba y me decía “¿Cómo estás tú Paulo Alejandro?” (Con el tono antes descripto). PLAN DESCARTADO

  • Por un tiempo se hizo voyeur y espiaba a cuanta mujer podía en distintas situaciones. Este plan no lo ayudó un carajo, pero por lo menos la pasó lindo. PLAN DESCARTADO

  • Se hizo metrosexual, pero se ve que o no entendió bien o el que le explicó lo que era estaba de vivo, terminó esa etapa bastante avergonzado y sin poder sentarse por una semana. PLAN DESCARTADO.

La desesperación era tremenda, ya estaba quedándose sin recursos, y no tenía éxito en la meta (que para ese momento parecía inalcanzable) que se había propuesto.

Hasta que un día meditando sobre el ultimátum que había recibido por parte de sus amigos, esa idea solucionadora le atravesó la cabeza.

TOMAR EL TORO POR LOS CUERNOS!!!! Gritó.

Acto seguido escribió una carta a las academias Adam, y se anotó en un curso de “lazo tejano” por correspondencia

La etapa de aprendizaje fue dura, uno iba a verlo y no podía evitar terminar atado, enlazado, o luchando con una maraña de nudos mal hechos.

Pero poco a poco fue mejorando, comenzó haciendo lazos con hilo de coser y terminó haciéndolos con cables utp.

Recuerdo que podía atrapar casi que cualquier cosa, la vez que más me divertí con él fue cuando enlazó 15 mosquitos seguidos (lo más difícil era castrarlos después)

Si bien se notaba que ya era un profesional de la materia, no dejaba muy claro con qué finalidad usaría sus nuevos “poderes”. Hasta que dejó de dar señales, no contestaba el teléfono, no salía de su casa, no llamaba a horas poco convenientes como era su costumbre, nada de nada. Nosotros preocupados por la inexplicable ausencia, fuimos hasta su apartamento y forzamos la puerta (podríamos haber tocado timbre antes, pero le quitaba dramatismo). La imagen que del otro lado nos aguardaba era tremenda. Vimos a Antonio Zitarrosa rodeado de mujeres, una más linda que la otra, que clamaban por su atención. Resulta que se vestía de couvoi (así lo escribe el) y salía a enlazar mujeres por la ciudad, al principio son un poco renuentes ante tal acto, pero luego cuando ven su lado sensible producto de su maratónico sacrificio de novelas, se las gana y esa mezcla de masculino-virilidad (proporcionado por el lazo y la vestimenta de cowboy), y sensibilidad extrema parece ser irresistible para las mujeres que hábilmente enlazaba

Ahora cuando salimos con él a tomar algo, cuando su harem de mujeres se lo permite, y vemos alguna mujer que nos gusta mucho, lo último que se escucha casi a coro por parte de nosotros es un: “ENLAZALA ZITARROSA”